Este texto contiene spoilers de los episodios 9 y 10.

Los episodios 9 y 10 de Spooky in Love me cansaron un poquito.

No porque no pasaran cosas. De hecho, pasaron bastantes. El problema es que cada vez pasan más cosas de una historia distinta a la que sentía que estaba viendo al principio.

Después de ocho episodios ya venía observando cómo los fantasmas iban perdiendo espacio frente al romance y los conflictos empresariales. Pero aquí ya no hablamos de que quedaron en segundo plano.

Desaparecieron.

Ni un fantasma.

Ni un caso.

Ni un muerto buscando que descubrieran algo.

Ni siquiera uno atravesando una pared para recordarnos que seguíamos viendo una comedia romántica sobrenatural.

Pero el elemento sobrenatural sigue existiendo dentro de la historia. Yeo-ri los menciona. Sigue preocupándose por si Gang-uk puede volver a verlos. Hermana! Ni él, ni nosotros, ni más nadie puede verlos.

Durante estos dos episodios, visualmente y narrativamente, los fantasmas se fueron de vacaciones.

En cambio tuvimos accionistas, votaciones, intentos de destitución, fusiones empresariales, familiares conspirando, un hombre que no acepta un rechazo y una abuela convencida de que una relación amorosa puede poner en peligro la vida de su nieto.

Less Spooky Love, more Corporate Love.

Y ahí está mi principal problema con esta etapa del drama.

¿QUÉ PASÓ CON LA HISTORIA QUE EMPEZAMOS VIENDO?

Yo nunca quise que Spooky in Love se convirtiera en “un fantasma por episodio”.

Al contrario.

Desde el principio celebré que los espíritus aparecieran, dejaran una pista, ayudaran a resolver un caso y la historia continuara. No necesitaba conocer durante una hora completa la vida, muerte, resentimiento y árbol genealógico de cada espíritu.

Eso ya lo hemos visto en otros dramas sobrenaturales.

Pero una cosa es no construir un procedural de fantasmas y otra muy distinta es olvidarse prácticamente de ellos.

Gang-uk es fiscal. Yeo-ri puede hablar con los muertos. La combinación era perfecta para que investigaran juntos mientras se construía el romance.

Eso era precisamente lo que sentía más interesante.

Ahora, en cambio, gran parte de la tensión depende de quién controla Reina, cuántas acciones tiene cada uno, quién puede sacar a Yeo-ri de la presidencia y qué movimiento empresarial hará Min-hwan después.

Y puedo entender que exista ese conflicto.

Yeo-ri es heredera de un conglomerado. Evidentemente su familia y la empresa forman parte de su vida.

Pero ahora está ocupando demasiado espacio.

Podríamos quitar los fantasmas de estos episodios, reemplazar la maldición por cualquier otro secreto familiar y buena parte de la historia funcionaría exactamente igual.

Y cuando puedes quitar el elemento que diferenciaba la premisa sin cambiar demasiado el resultado, algo se perdió por el camino.

MIN-HWAN: YA NO HAY TERCERO EN CUESTIÓN

Min-hwan también comenzó a cansarme seriamente.

Y ya ni siquiera lo considero un verdadero "tercero de la discordia", porque para que exista un triángulo amoroso debería haber, por lo menos, alguna posibilidad de que una de las partes dude.

Aquí nunca la hubo. Yeo-ri no está interesada. Se lo dijo. Se lo volvió a demostrar.

Eligió a Gang-uk.

Se comprometió con Gang-uk.

¿Qué parte exactamente falta por explicar?

Al principio Min-hwan podía parecer simplemente el hombre que había esperado demasiado para confesar sus sentimientos.

Ahora ya no.

Investiga, mueve contactos, interviene en los negocios de Yeo-ri y sigue intentando encontrar una manera de colocarse dentro de una relación donde nadie le está guardando el puesto.

Porque si su objetivo realmente sigue siendo casarse con ella, me gustaría entender cuál es el plan.

¿Presionarla empresarialmente hasta que un día despierte enamorada?

¿Hacerle suficientemente difícil la vida para que decida que él era el hombre de sus sueños?

No veo el romance. Veo insistencia. Innecesaria, y cada vez me resulta más desagradable.

También puede haber algo mucho más complejo detrás de su comportamiento: culpa por Ji-hwan, resentimiento familiar, intereses económicos y una necesidad de reconocimiento que el drama viene insinuando desde hace tiempo.

Eso sí puede resultar interesante.

Pero como rival romántico, ya no.

El “no” llegó hace rato.

EL DRAMA CORPORATIVO SIGUE SIENDO LO QUE MENOS ME INTERESA

El intento de sacar a Yeo-ri de la dirección de Reina terminó ocupando una cantidad de tiempo considerable.

Y sí, ganó. Por poquito, pero ganó.

Perfecto.

El problema es que entonces Min-hwan simplemente busca otra estrategia y seguimos dentro de la misma guerra.

La prima continúa molestando.

La tía sigue moviendo fichas.

Ahora aparecen posibilidades de fusiones empresariales.

Hay accionistas votando.

Y yo solamente estoy pensando:

¿Acaso la gente no se puede querer bonito en estas estratósferas?

Cada vez que Spooky in Love entra en modo directorio, mi interés baja.

No porque las historias corporativas sean malas por definición, sino porque esta no era la parte que me estaba haciendo esperar cada episodio.

La pareja sí.

Los fantasmas también.

El misterio del pasado, incluso.

Pero ver quién consigue el 3 % necesario para controlar una votación del conglomerado… bastante menos.

Y AHORA, LA SEPARACIÓN QUE NADIE PIDIÓ

Cuando finalmente conseguimos que Yeo-ri y Gang-uk dejaran de separarse voluntariamente y aceptaran que querían estar juntos, llegó la abuela de él.

Y decidió que todavía faltaba sufrir un poquito.

La razón es que Yeo-ri podría representar un peligro para Gang-uk por cuestiones relacionadas con su destino, su energía, la maldición y todo este entramado sobrenatural que la abuela conoce mejor que nosotros.

Así que va directamente donde Yeo-ri y le pide que se aleje.

Y ella acepta...

Ay, no.

Lo que más me molesta no es únicamente la separación.

Es que ya habíamos recorrido este camino.

Yeo-ri pasó buena parte del drama alejando a Gang-uk porque pensaba que estar cerca de ella podía perjudicarlo. Precisamente uno de sus avances emocionales había sido comprender que no podía seguir decidiendo por él.

Gang-uk conoce el riesgo. Sabe quién es ella. Sabe que ve fantasmas. Ya vivió personalmente un mes rodeado de ellos. Y aun así decidió quedarse.

Entonces volver ahora a “me alejo porque es lo mejor para ti” se siente como regresar varios episodios atrás.

No existe un problema entre ellos. No dejaron de confiar. No se lastimaron. No descubrieron que quieren vidas incompatibles.

Simplemente alguien externo les dijo que estar juntos podía ser peligroso y volvimos al noble sacrificio.

Y todavía nos quedan solamente dos episodios.

Por favor, no necesitamos una separación extensa.

Mucho menos años separados y un reencuentro convenientemente bonito cinco minutos antes de los créditos finales.

Ya hicieron el trabajo de construirlos.

Déjenlos estar juntos.

LA MAMÁ DE JI-HWAN LLEGÓ… Y TODAVÍA NO SÉ PARA QUÉ

También apareció finalmente la madre de Ji-hwan y Min-hwan.

Sabe que Gang-uk recibió el corazón de su hijo.

Sabe del compromiso.

Y por ahora apareció, echó un ojito desde lejos al compromiso y no dijo más. Solo me dejó con preguntas.

Honestamente, prefiero esperar antes de declararla otro problema.

Puede que su regreso tenga que ver simplemente con Ji-hwan, con descubrir qué ocurrió realmente hace doce años o incluso con entender qué significa para ella saber que el corazón de su hijo sigue latiendo en otra persona.

Eso podría ser bastante bonito si lo desarrollan bien.

Lo que no quiero es otra adulta llegando a decidir que Yeo-ri y Gang-uk no pueden estar juntos.

Ya tenemos cubierta esa vacante.

Gracias.

LO MEJOR SIGUEN SIENDO ELLOS

Y esto es probablemente lo que me mantiene todavía bastante adentro de Spooky in Love.

Yeo-ri y Gang-uk me gustan juntos.

Mucho.

Gang-uk continúa siendo uno de los personajes que más disfruto. Es amable, empático y está completamente decidido respecto a ella. No necesita salvarla de su propia vida ni convertirse en el hombre que resuelve todos sus problemas.

La acompaña.

Yeo-ri, por su parte, sigue siendo una protagonista fuerte, competente y capaz de defenderse sola, aunque emocionalmente todavía tenga esa tendencia a pensar que querer a alguien significa decidir por él cuándo debe alejarse.

La relación funciona precisamente porque ninguno necesita al otro para ser funcional.

Se quieren porque quieren estar juntos.

Por eso me fastidia más que el drama necesite inventar obstáculos externos cuando podría dedicar ese tiempo a desarrollar la pareja, resolver el misterio de Ji-hwan y devolvernos un poquito de aquello que originalmente hacía diferente a esta historia.

MI MIRADA DESPUÉS DE DIEZ EPISODIOS

Spooky in Love me sigue gustando, pero estos fueron probablemente los episodios donde más sentí que el drama se alejó de su propia promesa.

No apareció un solo fantasma.

En una serie llamada Spooky in Love.

Eso ya dice bastante.

En cambio tuvimos una cantidad considerable de Corporate Love: accionistas, fusiones, intentos de destitución, familias interfiriendo y Min-hwan negándose a comprender que haber amado a alguien durante años no te da ningún derecho sobre esa persona.

Y para rematar, llegó la separación innecesaria.

No creo que el drama se haya vuelto malo.

Tampoco estoy cerca de abandonarlo.

La pareja sigue funcionando, Park Eun-bin y Yang Se-jong siguen sosteniendo muy bien sus personajes y quiero saber cómo cierran el misterio que conecta a Yeo-ri, Ji-hwan, Min-hwan y el corazón de Gang-uk.

Pero sí creo que el guion desperdició parte de lo que tenía entre manos.

Una mujer que habla con espíritus.

Un fiscal de casos sin resolver.

Una maldición.

Un romance donde tocar a alguien podía cambiarle la vida.

Había muchísimo que hacer ahí.

Y llegamos al episodio 10 preocupadas por una votación de accionistas.

Los fantasmas ya no son lo más spooky de Spooky in Love.

Ahora me asusta más la posibilidad de que gasten uno de los dos episodios que quedan manteniendo separados a Yeo-ri y Gang-uk.

Por favor.

Que vuelva algún muertico y que dejen a esa gente quererse en paz.