Este texto contiene spoilers de los episodios 7 y 8.

Después de ocho episodios de Spooky in Love tengo una sensación bastante clara: me siguen gustando muchísimo Yeo-ri y Gang-uk, disfruté especialmente el episodio 8 y creo que el romance está entrando en su mejor momento… pero cada vez tengo más dudas sobre la historia que el drama decidió contar alrededor de ellos.

Porque empezamos con una mujer que ve fantasmas, un fiscal aterrorizado por cada contacto sobrenatural, y una maldición que hacía prácticamente imposible que ella pudiera acercarse físicamente a otra persona.

Y ahora tenemos directorios, accionistas, movimientos empresariales, familiares conspirando, sucesiones, matrimonios estratégicos y gente preocupadísima porque la heredera del conglomerado quiere casarse con el fiscal equivocado.

Los fantasmas no desaparecieron.

Pero sí pasaron bastante a segundo plano.

Y eso me da un poco de lástima, porque precisamente esa mezcla sobrenatural era lo que hacía que Spooky in Love tuviera algo diferente dentro de una historia que, en todo lo demás, utiliza muchísimos elementos que ya conocemos.

EL EPISODIO 8 FUE DE LOS QUE MÁS HE DISFRUTADO

Curiosamente, y a pesar de todo lo anterior, el episodio 8 me pareció de los mejores hasta ahora.

¿Por qué?

Porque volvimos a ellos.

La comedia funcionó mejor, el romance avanzó y finalmente dejamos de depender de una coincidencia absurda para colocar a Yeo-ri y Gang-uk en el mismo lugar.

Eso me parece un cambio importante.

Durante los primeros episodios, el lápiz del guionista trabajó horas extras: cadáveres, hoteles, restaurantes, accidentes, escaleras mecánicas, motos… cualquier cosa servía para hacerlos coincidir.

Ahora no.

Ahora ellos quieren estar juntos.

Oficialmente las citas tienen un propósito: necesitan fabricar pruebas para convencer a sus familias de que el compromiso es real.

Pero la gran diferencia es que el interés ya existía antes de la excusa.

Ellos aprovechan la oportunidad. Se buscan. Pasan tiempo juntos.

Y por primera vez siento que la relación avanza porque los personajes están tomando decisiones, no porque la casualidad decidió volver a empujarlos uno contra el otro.

Ya era hora.

NO SIENTO QUE EL ROMANCE HAYA APARECIDO DE REPENTE

Podría parecer rápido pasar de un compromiso falso a una propuesta real, pero a mí no me lo pareció.

Los sentimientos no comenzaron en estos episodios.

La relación empezó a construirse mucho antes, especialmente durante ese mes en el que hablaron prácticamente todos los días mientras Gang-uk podía ver fantasmas.

Ahí desarrollaron intimidad.

Después llegaron los celos, la preocupación mutua, las ganas de encontrarse, la incomodidad cuando aparecía Min-hwan y todos esos pequeños momentos donde ninguno decía directamente “me gustas”, pero tampoco hacía falta tener un doctorado en comedia romántica para entender lo que estaba pasando.

Por eso estas citas funcionaron.

No fabricaron los sentimientos.

Les dieron el espacio para reconocerlos.

Y eso me parece muchísimo más natural que todos los accidentes convenientemente coreografiados que tuvimos al principio.

YEO-RI DECIDIÓ DEJAR DE ESPERAR

También me gustó que finalmente fuera ella quien pusiera las palabras.

Gang-uk llegó con los anillos, así que tampoco podemos decir que el hombre estaba allí evaluando tranquilamente sus opciones.

Pero fue Yeo-ri quien tomó la iniciativa.

Ella preguntó. Ella decidió.

Ella dejó de esperar a que su abuela, su familia, Min-hwan o incluso Gang-uk definieran qué debía ocurrir con su vida.

Y eso me parece coherente con el personaje que hemos venido viendo.

Yeo-ri lleva años apartando a la gente porque cree que esa es la manera de protegerla. Incluso con Gang-uk hizo exactamente lo mismo: cada vez que empezaban a acercarse, ella levantaba otra barrera porque no quería condenarlo a vivir viendo fantasmas.

Pero una cosa es proteger a alguien y otra pasar la vida completa decidiendo por él.

Aquí, por fin, dejó de hacerlo.

Le preguntó si quería casarse con ella.

Él respondió con el beso.

Y listo.

No necesitábamos quince minutos de discurso romántico bajo la lluvia.

Ya sabíamos lo que sentían.

LA PROPUESTA DE LAS AGUJAS… BUENO

Antes de eso tuvimos a Gang-uk intentando proponerle matrimonio con el estuche equivocado y terminando arrodillado frente a ella con unas agujas de acupuntura.

No me mató de la risa.

Me pareció bastante tontona.

Pero tampoco puedo decir que sea completamente incoherente con él.

Gang-uk tiene esa capacidad especial de lanzarse primero y enterarse después de lo que acaba de hacer. Es impulsivo, algo torpe y gran parte de la comedia del drama recae justamente sobre él.

Así que me esperaba alguna salida de ese estilo.

A veces la comedia de Spooky in Love me funciona muchísimo.

Otras veces siento que insiste demasiado en que me tengo que reír.

Esta fue una de esas escenas donde entendí el chiste, sonreí y seguimos.

MIN-HWAN, UN POQUITO DE AMOR PROPIO

Y luego tenemos al segundo en cuestión.

Yo ya no sé si llamarlo pretendiente, rival romántico o simplemente hombre que se niega a procesar información básica.

Yeo-ri le dijo que no.

Claramente.

En todos los idiomas emocionales disponibles.

Y Min-hwan sigue allí.

Insistiendo. Esperando. Moviendo cosas.

Investigando a Gang-uk.

Tratando de encontrar algún huequito por donde meterse en una relación donde nadie le está abriendo la puerta.

Un poco de amor propio, por favor.

Lo que inicialmente podía parecer el típico second lead enamorado y condenado a perder ya empezó a sentirse bastante más desagradable.

Porque una cosa es querer a alguien.

Otra muy distinta es que esa persona te diga claramente que no siente lo mismo y tú decidas que la respuesta correcta es seguir insistiendo hasta que eventualmente cambie de opinión.

No amigo.

Y ahora, además, sabemos que ha estado moviendo contactos y sabemos que existen demasiadas cosas oscuras alrededor de Ji-hwan, su muerte y el pasado de ambos hermanos.

Eso sí me interesa.

Quiero saber qué ocurrió realmente.

Lo que no necesito es continuar viendo a Min-hwan con cara de abandonado esperando que la abuela de Yeo-ri le consiga por decreto el matrimonio que ella ya le rechazó.

EL CORAZÓN DE JI-HWAN: MÁS VUELTAS PARA UNA HISTORIA QUE YA TENÍA BASTANTES

Finalmente se confirmó que Gang-uk recibió el corazón de Ji-hwan.

No puedo decir que me sorprendiera porque el drama venía colocando las pistas prácticamente con luces de neón.

Ahora quiero entender para qué sirve esa revelación.

Puede explicar por qué Gang-uk tiene una relación distinta con la maldición.

Puede ayudar a conectar el accidente del pasado con el presente.

Puede incluso ser parte de la explicación de por qué Yeo-ri y él desarrollaron esa conexión sobrenatural.

Todo eso me parece interesante.

Lo que espero es que el drama no transforme esto en una idea incómoda donde tengamos que preguntarnos si Yeo-ri ama realmente a Gang-uk o está respondiendo de alguna manera al corazón de Ji-hwan.

No necesitamos ese problema.

Y ahora viene volando hacia Corea la madre de Min-hwan y Ji-hwan.

Sabe quién recibió el corazón de su hijo.

Sabe del compromiso.

Y mi primera reacción fue: ¿Viene a molestar?

Porque ya puedo imaginar una separación obligada fabricada para los últimos episodios y no quiero.

Por favor, no me hagan que se separen, pasen tres años y se encuentren casualmente en el último capítulo mirando el mismo escaparate.

Ya tenemos suficiente drama.

Déjenlos quererse bonito un rato.

¿Y LOS FANTASMAS?

Aquí coincido bastante con algunas críticas que he leído.

Siento que los fantasmas han perdido bastante protagonismo en la historia y se están convirtiendo cada vez más en una excusa para contarnos una historia mucho más convencional. No es que no estén presentes, pero en estos últimos episodios no los vi como el centro de la historia, fueron la excusa.

Y eso sí me preocupa.

Ahora tenemos accionistas intentando quitarle poder a Yeo-ri, la prima conspirando, la tía moviendo sus fichas en silencio, problemas de sucesión, Min-hwan utilizando contactos, las abuelas evaluando matrimonios y una familia completa tratando de decidir quién puede estar con quién.

Podríamos quitar algunos fantasmas y sustituirlos por un escándalo empresarial cualquiera, y buena parte de la historia seguiría funcionando.

Ahí está el problema.

Yo nunca quise que Spooky in Love se convirtiera en “un fantasma diferente por episodio”. De hecho, una de las cosas que más me gustó desde el principio fue precisamente que evitara esa estructura.

No necesitaba otro Hotel del Luna, Phantom Lawyer o The Midnight Studio donde cada semana conocemos al muerto, descubrimos su trauma, lloramos y después recibimos al siguiente.

Pero existe un punto intermedio.

Los fantasmas pueden formar parte importante de la historia sin convertirse en protagonistas semanales.

Y en este momento siento que el drama se fue demasiado hacia el otro extremo.

MUCHO CONGLOMERADO PARA MI GUSTO

La parte corporativa sigue siendo lo que menos me interesa.

Cada vez que empezamos con directorios, acciones, sucesiones y estrategias para sacar a Yeo-ri del cargo, mi atención baja un poquito.

La prima sigue siendo fastidiosa.

La tía me preocupa más porque está muchísimo más callada y me da la sensación de que por ahí viene el problema grande.

Y las familias continúan demasiado interesadas en administrar la vida sentimental de dos personas adultas.

¿La gente no se puede querer tranquilamente en esas estratósferas?

Porque parece que tener muchísimo dinero viene automáticamente acompañado de un directorio empresarial y cinco parientes decidiendo con quién debes casarte.

EL DRAMA FUNCIONA CUANDO RECUERDA QUIÉNES SON SUS PROTAGONISTAS

A pesar de todas estas observaciones, sigo disfrutando Spooky in Love.

Y la razón es bastante sencilla.

Ellos.

Park Eun-bin y Yang Se-jong funcionan muy bien juntos.

Me gustan sus personajes individualmente y me gusta todavía más la dinámica que tienen cuando comparten pantalla.

Gang-uk sigue siendo amable, empático, impulsivo y deliciosamente cobarde frente a los fantasmas.

Yeo-ri sigue siendo decidida, fuerte y muchísimo más vulnerable de lo que permite ver cuando está en modo CEO.

Pero ahora hay una diferencia.

Ya no están juntos solamente porque el guion los puso en el mismo sitio.

Se están eligiendo.

Y eso hizo que el episodio 8 funcionara mucho mejor para mí.

MI MIRADA DESPUÉS DE OCHO EPISODIOS

Spooky in Love me sigue gustando bastante.

No creo que sea una maravilla perfecta y tampoco creo que sea el desastre que algunas críticas más duras están pintando.

Tiene fallas de guion.

Tiene coincidencias demasiado convenientes.

Tiene una comedia que algunas veces acierta y otras se pone medio tonta.

Y está dedicando demasiado tiempo a un conflicto empresarial que, personalmente, me interesa muchísimo menos que el elemento sobrenatural con el que comenzó la historia.

Pero tiene una pareja que funciona.

Y ahora, finalmente, tiene una pareja que decidió dejar de escapar.

Yeo-ri y Gang-uk ya no necesitan que aparezca otro cadáver, una moto o una reserva de hotel equivocada para encontrarse.

Quieren estar juntos.

Lo saben.

Lo dijeron.

Y después de ocho episodios de casualidades, fantasmas, maldiciones, abuelas entrometidas y accionistas con demasiado tiempo libre, quizás ese sea el avance que más necesitaba Spooky in Love.

Ahora solo pido dos cosas para los cuatro episodios que quedan:

que vuelvan un poquito los fantasmas…

y que nadie me invente una separación de tres años.

No estoy pidiendo tanto. ¿o si?...