Este texto contiene spoilers de los episodios 5 y 6.
Spooky in Love me sigue gustando.
La química entre Yeo-ri y Gang-uk funciona, la comedia entre ellos tiene momentos muy buenos y quiero seguir viendo cómo se construye ese romance.
Pero también puedo disfrutar un drama y reconocer cuando el guion está pidiendo demasiada colaboración de mi parte.
Los episodios 5 y 6 se sintieron un poco más lentos, especialmente por la investigación del caso de Joseon y por todo el conflicto corporativo que rodea a Yeo-ri. No fueron malos episodios, pero sí demostraron otra vez que este drama avanza mucho mejor cuando confía en sus protagonistas y deja de intentar complicarlo todo con conspiraciones familiares.
Y antes de hablar de cualquier otra cosa, tenemos que revisar esa recuperación milagrosa de Gang-uk.
Gang-uk sobrevivió. El protocolo médico, no tanto
El episodio 4 terminó con Gang-uk atropellado, ensangrentado, inconsciente y necesitando reanimación. Yeo-ri escuchó cómo los médicos intentaban salvarlo, sin éxito, salió del hospital completamente destruida y, cuando lo vio frente a ella, creyó que estaba viendo su espíritu.
El drama tenía muchas maneras de resolver ese momento.
Gang-uk podía haberse aparecido durante los segundos en que estuvo entre la vida y la muerte. Podía haber sido una conexión momentánea con el más allá. Yeo-ri podía haberse quedado a su lado hasta que despertara y tener allí una escena emocional, cercana y perfectamente coherente con lo que estaba ocurriendo.
Pero no.
El drama decidió que Gang-uk despertara después de ser reanimado, calmara a todo el mundo, se limpiara la sangre de la cara, se cambiara de ropa y saliera a buscar a Yeo-ri.
Después, mientras estaba tranquilamente conversando con ella afuera, lo llamaron para decirle que los médicos todavía necesitaban hacerle exámenes.
Disculpa, Gang-uk. Cuando termines de conquistar a la muchacha, por favor regresa a urgencias.
Nosotras nos hacemos más locas, y aplaudimos.
Pero es que como no comentarlo su estamos hablando de una persona que llegó después de un atropello, no reaccionaba y aparentemente estuvo clínicamente muerta durante algunos segundos. No puedo imaginar a ningún profesional médico diciéndole: “Vaya tranquilo, resuelva su asunto romántico y luego vuelve para que terminemos de revisarlo. Ah! Y límpiese un poco, no se vaya a aparecer así frente a la buena moza”.
Sé que estamos dentro de una comedia romántica sobrenatural. Acepto fantasmas, maldiciones y muertos que ayudan a resolver asesinatos.
Pero lo sobrenatural no debería ser una excusa para ignorar por completo lo físicamente posible.
La escena quería acercarlos y mostrar cuánto le importaba a Yeo-ri. Eso funcionó. La manera de llegar hasta allí fue descomunalmente difícil de defender.
El beso y las reglas convenientes de la maldición
También necesitamos hablar de la lógica del contacto físico.
Si Yeo-ri toca a una persona con las manos, esa persona comienza a ver fantasmas durante un mes. Esa parece ser la regla central de su maldición.
Pero si la toca con los labios, no ocurre nada.
Gang-uk y Yeo-ri tuvieron su primer beso, más bien un inevitable impacto de labios, gracias a la conocida gravedad de los dramas coreanos: apareció una moto, él intentó protegerla, giraron de una manera muy conveniente y terminaron exactamente con los labios unidos.
Porque así funciona la gravedad en estos guiones. Una se tropieza en la vida real y termina estrellada en el suelo perdiendo todo rastro de dignidad. En un drama coreano, termina besando al protagonista.
La escena fue demasiado armada y se notó. Aun así, me causó gracia y la química entre ellos consiguió que funcionara.
Lo interesante vino después, cuando Yeo-ri se preocupó pensando que Gang-uk volvería a ver fantasmas y descubrieron que el beso no había reactivado la maldición.
Entonces, ¿la transmisión ocurre únicamente mediante las manos?
Puede ser. Yeo-ri ya tuvo una relación anterior y cuesta creer que estuviera comprometida sin besar nunca a su pareja. Quizás el drama está estableciendo que el poder se transmite exclusivamente a través de sus manos.
Pero necesita explicarlo.
Porque hasta ahora parece menos una regla clara de este universo y más una excepción conveniente para permitir que los protagonistas se besen sin obligar a Gang-uk a pasar otro mes huyendo de muertos.
Todavía le concedo al drama el beneficio de la duda.
Con supervisión.
El caso de Joseon cambió el ritmo
El caso de la carta escrita hace 300 años no me pareció malo.
La historia del príncipe, la mujer que amó y el crimen ocurrido durante la época de Joseon tiene misterio y se conecta con la galería de arte, con la tía de Yeo-ri y con un posible fraude que seguramente tendrá importancia más adelante.
También entiendo su función dentro del romance.
El caso vuelve a unir a Yeo-ri y Gang-uk, los obliga a trabajar juntos y les da espacio para construir una relación que no dependa solamente de encontrarse casualmente frente a otro cadáver.
El problema es que se extendió mucho más que los casos anteriores.
Hasta ahora, Spooky in Love venía mostrando a los fantasmas rápidamente. Aparecía un espíritu, Yeo-ri entendía qué necesitaba, se descubría un cuerpo o un crimen y la historia continuaba. No nos quedábamos un episodio entero con cada muerto.
Eso era precisamente algo que me gustaba.
No quería otra estructura donde cada semana conocemos la vida completa de un fantasma diferente, lloramos por él y comenzamos de cero con el siguiente. Ya vimos esa fórmula en Hotel del Luna, Phantom Lawyer y The Midnight Studio.
En estos episodios, en cambio, dedicamos bastante tiempo a documentos, bibliotecas, explicaciones históricas y reconstrucciones del pasado. La investigación no estaba mal, pero sí frenó el ritmo y convirtió el episodio 6 en uno de los más planos hasta ahora.
Además, abre una pregunta bastante grande sobre el alcance de la capacidad de Yeo-ri.
¿Puede resolver cualquier crimen de la historia si los muertos siguen disponibles para declarar?
Mi interpretación es que este espíritu permanecía vinculado a la carta y apareció cuando el objeto volvió a salir a la luz. El crimen nunca se resolvió, el fantasma seguía atado a esa injusticia y finalmente coincidió con la única persona capaz de escucharlo.
Esa explicación puede funcionar.
Lo que no necesito es que ahora cada objeto histórico del hotel venga acompañado de un muerto con una investigación pendiente.
El conglomerado sigue siendo lo menos interesante
Cuando el drama vuelve a los fantasmas y al romance, recupera mi atención.
Cuando entra en modo conglomerado, la pierde.
La prima conspirando, la tía moviendo piezas, los intentos de desacreditar a Yeo-ri y toda la lucha para decidir quién controlará la corporación me parecen la parte más repetitiva y cansona de la historia.
Ha-ri es fastidiosa, escandalosa y cada plan suyo parece más caricaturesco que el anterior. Sin embargo, sospecho que la verdadera amenaza será su madre. La tía todavía permanece relativamente callada, pero se nota que observa, calcula y probablemente será quien termine causando los problemas más serios.
La prima hace ruido.
La tía parece guardar las armas.
Tampoco me interesa demasiado la insistencia de la abuela en obligar a Yeo-ri a casarse con Min-hwan porque supuestamente necesita a alguien que la proteja.
¿Protegerla de qué?
Yeo-ri administra un hotel, enfrenta a su familia, investiga asesinatos y ya demostró que puede repartir patadas sin demasiada asistencia. Si la abuela realmente considera que es la persona indicada para dirigir la corporación, debería defender esa decisión y explicar por qué.
No necesita entregarla en matrimonio para que un hombre la respalde.
Y Min-hwan tampoco ayuda.
Hasta ahora, ni fu ni fa.
Aparece poco, sabe perfectamente que Yeo-ri no está interesada en él y aun así continúa esperando que la abuela consiga aprobarle un compromiso. No hay romance, no hay conexión y no existe ningún indicio de que ella esté dudando entre los dos hombres.
Eso no es un triángulo amoroso.
Es un hombre esperando un cupo que nunca estuvo disponible.
Además, sigue realizando movimientos sospechosos y parece tener información importante sobre Gang-uk, su trasplante de corazón y la muerte de Ji-hwan. Esa parte me interesa mucho más que verlo con cara de ponchado porque Yeo-ri no lo escogió.
Ellos siguen siendo el drama
A pesar de todo esto, Yeo-ri y Gang-uk me siguen funcionando demasiado bien.
Park Eun-bin maneja muy bien la dualidad de Yeo-ri: puede ser seria, distante y controlada, pero también dejar ver perfectamente la emoción que intenta ocultar. Ella se esfuerza por alejar a Gang-uk para protegerlo, aunque cada vez resulta más evidente que también quiere acercarse.
Yang Se-jong sigue siendo la principal nota cómica.
Gang-uk puede enfrentarse a criminales, entrar en una investigación sin pensarlo demasiado y defender a Yeo-ri cuando es necesario. Pero también puede intentar una patada voladora, fallar de manera vergonzosa y quedarse convertido en el ridículo de la escena.
A veces la comedia física se siente demasiado exagerada y produce más vergüenza ajena que risa.
Pero el personaje me sigue gustando.
Es amable, valiente, empático y no necesita hacerse el hombre frío durante ocho episodios para que entendamos que está interesado en ella. Sus celos ya son evidentes, su deseo de permanecer cerca también y la forma en que ignora a la fiscal enamorada que lo persigue constantemente me causa muchísima gracia.
La química entre ellos sostiene incluso las escenas más fabricadas.
Eso es lo que encuentro como punto a favor de Spooky in Love: una sabe que la moto apareció para producir el beso, que el hospital ignoró todos los protocolos para permitir el reencuentro y que el caso de Joseon existe en parte para obligarlos a trabajar juntos.
Se ven los hilos.
Pero ellos hacen que una quiera seguir mirando.
El compromiso que salvó el cierre
Para mi, el mejor momento de estos episodios fue el final.
La abuela reunió a la familia para anunciar el compromiso de Yeo-ri con Min-hwan. Ha-ri esperaba la llegada del ex prometido para revelar que Yeo-ri veía fantasmas y desacreditarla frente a todos.
Durante unos segundos vimos bajar a un invitado sin poder distinguir quién era.
Y yo solamente esperaba que fuera Gang-uk.
Que Yeo-ri se adelantara.
Que dejara a su familia con todos sus planes preparados y anunciara que sí iba a comprometerse, pero con el hombre que ella había elegido.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió. Bravo Yeo-ri!!
Yeo-ri presentó a Gang-uk como su prometido y dejó al salón entero con la mandíbula en el piso.
Min-hwan quedó descolocado.
Ha-ri perdió el control de su plan.
Y el episodio que había avanzado con bastante lentitud terminó devolviéndome inmediatamente las ganas de seguir.
Además, sospecho que la familia de Gang-uk tiene más peso del que todavía conocemos. Su abuela no parece una señora cualquiera y ya la hemos visto relacionada con personas influyentes. Puede que él no sea el candidato socialmente inconveniente que la familia de Yeo-ri imagina.
Pero eso todavía es teoría.
Lo confirmado es que ahora tenemos compromiso falso, abuelas poniendo pruebas y dos personas que van a fingir una relación cuando ya existe algo creciendo entre ellas.
Sí, es un tropo conocido.
También siento que es el tropo que este drama necesitaba.
Mi mirada después de seis episodios
Los episodios 5 y 6 fueron un poco más flojos.
La investigación de Joseon se extendió más de lo necesario, el conflicto corporativo sigue aburriéndome y la recuperación milagrosa de Gang-uk necesita que una deje la lógica estacionada fuera del hospital.
Las reglas de la maldición también necesitan explicarse mejor.
Las manos transmiten fantasmas.
Los labios, aparentemente, tienen inmunidad diplomática.
Pero el drama me sigue gustando.
Me agradan mucho los protagonistas, quiero ver cómo se desarrolla el romance y la combinación entre fantasmas, investigación y comedia todavía funciona cuando no la sobrecargan con demasiados conflictos familiares.
No necesito que todo sea perfectamente realista dentro de una historia sobrenatural.
Sí necesito que el drama respete la lógica del universo que él mismo está construyendo.
Puedo aceptar fantasmas.
Puedo aceptar una carta de hace 300 años buscando justicia.
Puedo aceptar un compromiso falso frente a toda una familia.
Lo que me cuesta un poco más aceptar es que un hombre sea reanimado después de un atropello, se bañe, se cambie y salga del hospital antes de que los médicos terminen de revisarlo.
Una puede estar completamente adentro con un drama y aun así preguntar quién autorizó esa alta médica.

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