Una fantasía coreana sobre poder, identidad y dos personas que primero se ayudaron a desafiar el destino y después se ayudaron a sanar lo que ese desafío dejó.
Alchemy of Souls no está simplemente entre mis dramas favoritos. Está en mi top, re top, súper top, de tres historias, sobre un pedestal del que nada la baja. Entré tarde a Daeho, devoré la primera parte, vi Light and Shadow en emisión y, años después, sentí que necesitaba regresar. Yo casi nunca repito dramas. Eso ya dice bastante.
Mi veredicto Rápidamente
✓ Lo verías si…
Disfrutas la fantasía que construye un mundo propio, con magia, familias, escuelas y reliquias
Te gustan los romances que nacen de la convivencia, el cuidado, el humor y la complicidad
Buscas acción, destino, identidad y crecimiento personal dentro de una misma historia
Puedes aceptar dos partes con ritmos diferentes y una transformación física importante de la protagonista
✗ Lo saltarías si…
Necesitas comprender todas las reglas de un mundo fantástico desde el primer episodio
Esperas que la historia te ofrezca un drama histórico tradicional o una época real de Corea
Te cuesta continuar una historia cuando cambia alguno de sus actores o personajes principales
Quieres que una segunda parte conserve exactamente la acción y dinámica que trae la primera
Mi mirada
Confieso que al principio ni siquiera estaba segura de querer verla.
En 2022 todavía prefería esperar a que los dramas terminaran para verlos en maratón, y los avances me parecían un poquito raros: espadas, hechizos, personajes dando vueltas por el aire y esa energía de fantasía china en la que alguien, con espada en mano, puede aterrizar con absoluta dignidad sobre una ramita de bambú.
No era el drama histórico coreano al que estaba acostumbrada y cuando fue su estreno lo fui dejando de lado.
Después llegó el ruido. Alchemy of Souls por aquí, Alchemy of Souls por allá, la gente encantada con Mu-deok y una discusión cada vez más fuerte porque se venía un cambio de protagonista femenina para la segunda temporada. La curiosidad ganó. Empecé la primera parte para llegar preparada a Light and Shadow y terminé devorándola. Cuando me enganchó realmente, paré todo lo demás que estaba viendo, me trasnoché esos días, repetí escenas y hasta me molesté conmigo misma por no haberla visto antes.
No voy a fingir que el primer episodio me conquistó inmediatamente. Me confundió. Presenta nombres, familias, poderes, conflictos y saltos temporales como si una ya hubiera recibido el manual de Daeho por correo. Creo que hasta tuve que comenzarlo otra vez.
Pero cuando entré, entré por completo.
Cuando estrenó la segunda parte estaba más que listísima para verla en emisión. Cada fin de semana esperaba el siguiente episodio con una ansiedad bastante poco elegante. Si la primera me la comí en maratón, la segunda me obligó a esperar semana a semana.
Y ahora, años después, la estoy viendo otra vez poco a poco.
Decidí repetirla porque la extrañaba. Antes solo había repetido Vincenzo (para verla con mi esposo, el real) y The Moon Embracing the Sun, porque necesitaba ver otra vez a Kim Soo-hyun como rey. Alchemy of Souls es la tercera que repito, y esta vez regresé solo porque quería estar nuevamente con ellos.
Yo casi nunca repito dramas. Haber sentido que necesitaba volver a Daeho probablemente explica mejor su lugar entre mis favoritas que cualquier calificación.
De qué va Alchemy of Souls
En el país ficticio de Daeho, Naksu es una asesina y hechicera temida que, al verse acorralada, utiliza un hechizo prohibido para trasladar su alma a otro cuerpo. El plan no sale exactamente como esperaba: termina dentro de Mu-deok, una joven físicamente débil, y pierde casi todo el poder que la definía.
Jang Uk pertenece a una de las grandes familias de magos de Daeho, pero su puerta de energía fue sellada al nacer. Tiene talento, apellido, personalidad, una cautivadora sonrisa, y una historia que todos parecen conocer mejor que él, aunque nadie está dispuesto a enseñarle lo que necesita para convertirse en mago.
Cuando ambos se encuentran hacen un trato. Ella lo entrenará en secreto para que recupere el poder que le prohibieron usar; él la protegerá y la ayudará a recuperar el suyo. Frente a los demás, Mu-deok es su criada y Jang Uk su amo. Entre ellos, ella es la maestra y él el discípulo.
Y en ese doble juego, lleno de entrenamiento, desafíos, amenazas, encubrimientos, discusiones y una complicidad maravillosa, empieza una relación que ya no cabe dentro del acuerdo original.
Daeho no existió, pero yo habría podido quedarme mucho más tiempo
Alchemy of Souls no es un sageuk ni intenta reconstruir un período concreto de Corea. Daeho es un país ficticio, con familias de magos, una monarquía, escuelas, centros de sanación, reliquias y un sistema de energía propio. Puede tener ropas y edificios que recuerdan a la Corea antigua, pero aquí nadie está rindiendo examen de precisión histórica. Hay magia. Bastante.
Esa sensación de estar viendo un mundo nuevo no fue accidental. El equipo de arte tomó elementos de Silla, Goryeo y Joseon y usó especialmente a Seorabeol y los paisajes de Gyeongju como referencia. No copiaron una época: mezclaron varias para crear una fantasía coreana reconocible y distinta. El propio director de arte explicó esa construcción. (Pro Tip: usa el traductor automático del navegador. Así pude leer el artículo)
Los colores, el vestuario y lugares como Songrim, Cheonbugwan y Jinyowon no son un fondo bonito para la pareja: sugieren instituciones, rivalidades y una historia que empezó mucho antes de que nosotras llegáramos.
Soy de las que le brillan los ojos con el mundo de Harry Potter. Amo Piratas del Caribe, El Señor de los Anillos, Avatar y Los juegos del hambre. Me fascina una historia capaz de inventar un mundo y hacerme creer que hay vida más allá de lo que alcanza a mostrar.
En los dramas coreanos encontramos gumihos, goblins y grim reapers. Alchemy of Souls hace algo menos frecuente: crea un universo fantástico entero y lo hace sentir coreano sin atarlo a una época real.
Tiene tantas reglas que a veces parece que alguien abrió cinco libros de fantasía a la vez y esperó que una tomara apuntes con serenidad. Incluso ahora, que la estoy repitiendo, sigo entendiendo detalles nuevos.
Lo extraño es que mi queja no sea que tiene demasiados episodios, sino que pudo tener más. Hay conflictos de los que vemos el comienzo y luego el resultado, mientras el desarrollo queda para que una suponga lo ocurrido. Habría aceptado diez episodios adicionales para profundizar en la escuela, las cuatro familias y el sistema mágico. No por alargar. Por construir mejor algo que ya tenía material de sobra.
Jang Uk y Mu-deok: primero se devolvieron el poder
La primera parte está atravesada por una idea muy concreta: recuperar el poder que otras personas les arrebataron.
No suelo entusiasmarme demasiado con la palabra “empoderamiento”, pero aquí aplica de forma casi literal. Jang Uk nació con una etiqueta y una limitación impuestas por los adultos. Mu-deok guarda el alma de una mujer que perdió su cuerpo y su fuerza. Los dos deben decidir si aceptarán esa versión de su destino o se atreverán a romperla.
Él necesita una maestra que no respete los límites que le impusieron. Ella, un aliado que la oculte y proteja mientras recupera su poder. Empiezan por necesidad. Continúan porque se entienden.
A mí me encantó la dinámica maestro-discípulo y todo lo que creció alrededor: cómo se tapaban las cosas, se cubrían las espaldas y pasaban de una escena seria a una discusión que todavía hoy me hace reír.
Jang Uk la cuida desde el principio, incluso sabiendo que Mu-deok también lo utiliza. La protege, la escucha y aprende a leer sus gestos antes de que ella esté dispuesta a nombrar lo que siente. Mu-deok lo desafía, se niega a compadecerlo y le exige lo que nadie más se había atrevido a pedirle.
El romance nace de la convivencia, el entrenamiento, los riesgos compartidos, las veces que se cubren las espaldas, el humor que desarrollan para sobrevivir a situaciones bastante peligrosas, y un cariño que se vuelve imposible de esconder.
Una de mis escenas favoritas sigue siendo aquella “carta de amor” que en realidad era un anuncio para contratar trabajadores en Songrim. Mu-deok se lo entrega porque está dispuesta a presentar el examen y entrar para permanecer cerca de él. Jang Uk entiende el mensaje escondido: no necesita escuchar un “me gustas” para saber que ella lo cuida y está eligiendo quedarse. ¡Esto es amorshhh!
Es una de las confesiones más bonitas del drama porque llega como casi todo entre ellos: disfrazada de otra cosa y confiando en que el otro sabrá entender.
Sí me frustró que Mu-deok lo rechazara tantas veces. Entiendo su miedo: podía ser descubierta, perder el control o ponerlo en peligro. Aun así, hubo momentos en los que quise entrar a Daeho exclusivamente para pedirle que dejara de negarlo. Con cariño, pero con firmeza.
Dos partes, una sola historia
Nunca he podido calificar las dos partes por separado porque Alchemy of Souls cuenta una historia continua. Una necesita a la otra.
Sí tienen ritmos y temperaturas diferentes.
La primera parte tiene más entrenamiento, acción, peligro y descubrimiento. Está hecha para mantenerte alerta. La segunda es más íntima, romántica y melancólica. Está hecha para enamorarte.
La primera habla de desafiar un destino impuesto. La segunda, de sanar las heridas que dejó ese desafío.
En una, Jang Uk y Naksu recuperan aquello que otros les quitaron. En la otra, deben vivir con el poder, la culpa, el duelo y la posibilidad de comenzar nuevamente.
El cambio de tono fue la evolución natural de una historia que ya no podía pedirles la misma clase de valentía. Primero debían romper lo conocido. Después, atreverse a vivir con lo ocurrido.
Los afiches también cuentan ese cambio.
En el de la primera parte, Jang Uk aparece detrás de Mu-deok, levantando la espada y rodeándola con su cuerpo: él parece protegerla, aunque en secreto es ella quien está convirtiéndolo en mago. La espada los separa y, al mismo tiempo, funciona como el eje que los mantiene unidos.
En Light and Shadow, la posición emocional se invierte: Jang Uk, vestido de negro, está sentado mientras Bu-yeon lo rodea desde atrás. Él sostiene su mano, pero visualmente es ella quien parece sostenerlo a él. El primero habla de poder y protección; el segundo, de oscuridad, consuelo y sanación.
Un elenco secundario que hizo de Daeho un lugar vivo
Aunque el romance es el corazón, Alchemy of Souls funciona porque alrededor hay gente a la que una termina tomando cariño.
Seo Yul es dulce, leal y dolorosamente correcto. Lo quise muchísimo, pero nunca tuve second lead syndrome: Jang Uk y Naksu eran la historia. El príncipe heredero Go Won me encanta por su evolución y por esa relación con Jang Uk que pasa de la rivalidad a un respeto que ninguno de los dos admitiría con demasiada facilidad. Y sí, merece una mención especial su tortuga salvadora. Hay personajes destinados a gobernar y otros destinados a ser conquistados por un animal con excelente sentido de oportunidad.
Park Jin, Kim Do-joo, Park Dang-gu, Jin Cho-yeon, Heo Yeom y el maestro Lee aportan familia, humor y afecto. El maestro Lee, además, parece observar el desastre desde varios pasos adelante y aun así decide quedarse para ayudar.
Y después está Jin Mu. ¡Te detesssssto!
Lo odié durante los treinta episodios con una constancia admirable. Convertía el dolor y las heridas ajenas en herramientas. Cada vez que aparecía yo pensaba alguna variación de “¿cómo naciste, desgraciado?”. Como villano funcionó perfectamente.
No todos dejaron la misma huella. Heo Yun-ok funciona principalmente para despertar los celos de Mu-deok, que ya tenía suficientes motivos internos para resistirse al romance. So-i pesa más en el argumento porque conecta a Jin Mu, Jinyowon y Seo Yul, pero fue tan poco memorable para mí que la había borrado del cassette. Su función se recuerda mejor que ella.
Un OST que todavía me devuelve a Daeho
Nam Hye-seung dirigió un OST capaz de acompañar la aventura, la melancolía y el romance sin que todo sonara igual. Mis cinco imprescindibles son:
● Love Letter (with you), de BIG Naughty, Parte 1
● Scars Leave Beautiful Trace, de Car, the garden, Parte 1
● Aching, de Kassy, Parte 1
● Blue Flower, de LIA de ITZY, Parte 2
● I’m Sorry, de Ailee, Parte 2
Love Letter quedó unida para mí a esa forma tan particular que tienen Jang Uk y Mu-deok de confesarse sin decir exactamente las palabras esperadas. Y sí, casi todos los OST de BIG Naughty terminan atrapándome; el hombre claramente conoce el camino.
Scars Leave Beautiful Trace y Aching acompañan muy bien la mezcla de crecimiento y dolor de la primera parte. Blue Flower e I’m Sorry pertenecen a la temperatura emocional de Light and Shadow: una historia más herida, más contenida y concentrada en el duelo, la memoria y el reencuentro.
No están de fondo solamente. Son parte del recuerdo que me dejó el drama.
Qué significa realmente Alchemy of Souls
El título coreano, Hwanhon, se refiere al regreso de un alma. Alchemy of Souls no es una traducción literal, pero la idea de alquimia le queda bien: la historia separa cuerpo, memoria, nombre, poder y amor para preguntar qué combinación nos convierte en quienes somos.
¿Somos el rostro que reconocen, el nombre que nos dieron, lo que recordamos o las decisiones que tomamos cuando recuperamos la libertad de elegir?
Jang Uk y Cho Yeong (el nombre de nacimiento de Naksu) viven dentro de destinos escritos por otros. Él carga una identidad y una profecía decididas antes de que pudiera opinar; ella, una venganza construida con mentiras. Evolucionan cuando dejan de ser piezas del plan de los adultos.
Incluso el subtítulo contiene esa relación. La producción explicó que “Uk” significa luz y “Yeong”, sombra: Light and Shadow no era solo una frase bonita, sino una referencia a dos personas destinadas a convertirse en luz, sombra y salvación mutua. La explicación oficial está aquí.
Mi lectura de las dos partes cabe en una idea:
En la primera se ayudan a recuperar el poder que otros les arrebataron. En la segunda se ayudan a recuperar las ganas de vivir.
Primero desafían el destino. Después aprenden a sanar sus consecuencias.
Hasta aquí puedes leer sin grandes spoilers
Si todavía no has visto Alchemy of Souls y quieres conservar sus revelaciones, puedes detenerte aquí. Ya sabes por qué la recomiendo, qué clase de fantasía encontrarás y por qué sus dos partes se sienten diferentes.
A partir de este punto hablaré con más libertad de la identidad de Naksu, el cambio de actriz y el recorrido emocional de Light and Shadow. No revelaré cada detalle del final, pero sí piezas importantes de la historia.
El cambio de actriz: lo oficial y por qué para mí sí funciona
Esta es la decisión que todavía divide a muchas personas y, justamente por eso, vale la pena separar lo confirmado de las teorías del fandom.
La producción decidió temprano dividir Alchemy of Souls en dos partes porque la historia, las relaciones y las familias no cabían en veinte episodios. Mientras la primera todavía estaba en emisión, la segunda ya había comenzado a rodarse. La agencia de Jung So-min declaró que había sido contratada desde el inicio únicamente para la Parte 1, y tvN explicó después que su ausencia respondía a una necesidad narrativa; en una historia sobre almas que cambian de cuerpo, “reemplazo” ni siquiera describía bien lo que estaban haciendo. Aquí está el reporte sobre el contrato y el rodaje y aquí la explicación de tvN.
Y esta es una de las partes que más disfruto al preparar estas reseñas: pasar del “por ahí dijeron” a lo que realmente quedó registrado sobre la producción.
No hay evidencia de una salida por problemas de agenda ni de que las guionistas improvisaran apresuradamente otro rostro. Tampoco existe una entrevista extensa de las hermanas Hong confirmando que cada detalle estuviera cerrado igual desde el primer borrador. Eso no podemos afirmarlo. Porque investigar también implica saber dónde termina lo confirmado y dónde comienzan nuestras interpretaciones.
Lo que sí podemos evaluar es el resultado. Y a mí me encantó que se atrevieran con este cambio.
Jung So-min hizo a Mu-deok inolvidable: su humor, su astucia y su complicidad con Jang Uk sostienen buena parte de la primera historia. Go Youn-jung no tenía que borrarla ni competir con ella, sino encarnar otra etapa de la misma alma: una mujer sin recuerdos que poco a poco deja ver una valentía y una picardía conocidas.
Yo sí percibí continuidad entre ambas. No porque actuaran igual, sino porque encontré ecos. Y cuando la memoria regresa, aparece una mujer más cautelosa, que ya conoce toda la historia y mide las consecuencias antes de lanzarse.
Entiendo que el cambio chocara. En un libro leeríamos que la protagonista tiene otro rostro y seguiríamos sin tener dos actrices concretas frente a nosotras. En pantalla ya habíamos construido un vínculo con Mu-deok. La mente se resiste cuando le cambian algo que ama.
Pero esta historia necesitaba que la transformación también fuera visible. No cambió solo el rostro de Naksu: cambió su manera de entender el pasado, ejercer el poder y habitar su vida. Pasó de una fuerza entrenada para matar a una capacidad vinculada con la gran sacerdotisa, la protección y las reliquias de Jinyowon. Perdió durante un tiempo el ímpetu de la guerrera —una crítica válida—, pero su poder no desapareció: se transformó con ella.
Sin el cambio físico, podían contar otra historia. No esta.
En la segunda parte se devolvieron las ganas de vivir
Después de todo lo vivido, Jang Uk ya no es el joven irreverente que luchaba por abrir su puerta de energía. Tiene un poder inmenso, pero está rodeado de muerte, culpa y dolor. Su oscuridad no me pareció exagerada: perdió a la mujer que amaba y carga una responsabilidad para la que nadie podía prepararlo. El hombre está en una depresión de campeonato. La sonrisa fácil no iba a regresar por decreto del guion.
Entonces aparece Jin Bu-yeon, una mujer curiosa, divertida y desesperada por recuperar su libertad. También se necesitan por razones prácticas: ella quiere escapar de la prisión en la que se convirtió su casa y él cree que las capacidades de ella pueden librarlo de la carga que lleva.
Otra vez, la necesidad abre la puerta. Otra vez, la convivencia, el cuidado y la curiosidad hacen el resto.
Light and Shadow no cuenta otro romance. Es un reencuentro antes de que ellos sepan que se están reencontrando.
Jang Uk se abre a Bu-yeon antes de conocer la verdad. Cree que acercarse a otra mujer traicionaría la memoria de Mu-deok, pero vuelve a enamorarse de la misma persona sin saberlo. Algo en ella ya lo hacía reír, lo sacaba de su aislamiento y le recordaba que seguía vivo.
Hay una escena que resume perfectamente el nuevo lenguaje entre ellos: ella debe regresar sola de noche y Jang Uk, sin mostrarse ni pedir reconocimiento, va iluminando el camino desde atrás. No le resuelve la vida ni convierte el gesto en una declaración. Simplemente se asegura de que no tenga que caminar a oscuras. Gente, me derretí en esta escena. Me parece cálida y hermosísima.
Por eso el romance de Light and Shadow funciona tanto para mí. No se limita a revelar una identidad y pedirnos que aceptemos que el amor continuaba intacto.
Otra escena que la sentí muy significativa fue cuando Jang Uk le cumple la promesa del árbol. El lugar que representaba una altura que ella ya no podía alcanzar termina como testigo de todo lo que recuperaron, aunque ninguno vuelva a ser exactamente quien era.
Ahora dime tú: ¿necesitábamos una forma más hermosa de cerrar aquella promesa? Porque yo ya estaba completamente rendida ante esta historia.
Lo escribí en Instagram cuando terminé el drama y todavía lo veo igual: Jang Uk recibió de Naksu lo que necesitaba en dos etapas de su vida. De Mu-deok, una maestra. De Bu-yeon, consuelo. De ambas, amor.
Y él fue para ella discípulo y cómplice cuando debía recuperar su poder; protección, libertad y reconocimiento cuando necesitó descubrir quién quería ser después de recordar.
Primero se enseñaron a luchar. Después se enseñaron a vivir con lo que quedó.
Lo que hoy puedo cuestionarle sin bajarle el 10
Amar este drama no significa fingir que todo quedó perfecto.
El sistema mágico es atractivo, pero algunas explicaciones llegan demasiado rápido. Hay conflictos de los que vemos el comienzo y el resultado, mientras debemos suponer qué ocurrió en el medio. No quería más episodios para alargar, sino para que las reglas y transiciones respiraran.
También habría querido mucho más de Naksu como guerrera. La escena inicial sobre el hielo muestra una destreza que el drama rara vez vuelve a permitirle desplegar. Entiendo que no necesitaba regresar a la asesina fabricada por Jin Mu. Aun así, extrañé verla pelear derrochando todo el poder del que tanto hablaba.
La gran amenaza final también se resuelve con menos dificultad de la que esperaba. Frente al ave de fuego, Jang Uk casi ni se despeinó. Yo esperaba sentir un peligro mayor y ver a la dupla poderosa que la historia prometía.
Light and Shadow cambia parte de la acción por romance y duelo. A mí me funcionó porque estaba comprometida con la pareja y la sanación de Jang Uk. Para quien entró por la dinámica maestro-discípulo y la Naksu guerrera, puede sentirse como otro contrato emocional. Entiendo esa crítica. No fue mi experiencia.
Y hay dos personajes que mi memoria había eliminado. Heo Yun-ok despierta los celos de Mu-deok, pero nunca es una rival real. So-i tiene una función mayor, pero dejó tan poca huella que al verla otra vez pensé: “Ah, verdad, ella estaba aquí”.
Son observaciones reales. También son observaciones que conviven tranquilamente con mi 10.
Mi veredicto final
Alchemy of Souls es encantadora, entrañable, ambiciosa y profundamente romántica. Tiene un mundo que todavía quisiera explorar, una pareja que logra enamorarse dos veces y el valor de cambiar el rostro visible de su protagonista para llevar hasta el final una historia sobre almas, identidad y transformación.
¿Es perfecta? No.
¿Quisiera más explicaciones, más batallas y mucho más de Naksu peleando? Absolutamente.
¿Eso la baja de mi pedestal? Ni cerca.
Cuando la terminé por primera vez, me quedé con ganas de empezarla otra vez. No lo hice entonces. Ahora sí estoy regresando a Daeho, lentamente, para reencontrarme con escenas que recuerdo de memoria y descubrir otras que había borrado del cassette.
Creo que esa es la reseña más honesta que puedo darle: Alchemy of Souls no solo me gustó. La extrañé.




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