Nota SHKD — 10/10
★★★★★★★★★★
“Esta historia es uno de los clásicos del género coreano. Creo que no se puede ser indiferente a el: o lo amas o decides que no es para ti.”

쓸쓸하고 찬란하神 - 도깨비 · Sseulsseulhago Chalranhashin-Dokkaebi(2016)
También conocido por: Goblin: The Lonely and Great God , Goblin: The Story of an Eternal, Great God Who Falls in Love , The Lonely, Shining Goblin , Sseulsseulhago Chalranhashin: Dokkaebi, Guardián: el gran dios solitario
## Si me dejaran la sinopsis a mí Un guerrero traicionado, convertido en un ser inmortal, lleva siglos caminando por el mundo con una condena muy elegante, muy trágica y muy poco práctica: no puede morir hasta encontrar a la única persona capaz de liberar su alma. Esa persona es Ji Eun-tak, una joven marcada por la muerte desde antes de nacer, que vive una vida bastante miserable, puede ver fantasmas y, por alguna razón del destino —porque en este drama el destino trabaja horas extra— termina cruzándose con Kim Shin, el famoso Goblin. Pero **Goblin** no es solo la historia de un ser inmortal buscando descanso y una chica que aparece para cambiarle la existencia. Es también la historia de un ángel de la muerte que no recuerda su pasado, de una mujer que parece tener más capas que una cebolla dramática, de almas que se reencuentran, culpas que persiguen durante siglos y amores que no caben bien en una sola vida. Entre fantasía, romance, tragedia, comedia y una banda sonora que debería venir con advertencia emocional, **Goblin** construye un universo donde la muerte no es el final, el amor no siempre llega en el momento correcto y la inmortalidad, aunque suene poética, puede ser una forma bastante cruel de soledad. Un drama de culto, sí. De esos que se recuerdan por sus escenas, por sus frases, por sus abrigos ridículamente perfectos, por el bromance más dramático de la televisión coreana y por esa capacidad de hacerte reír en una escena… para después dejarte mirando al techo como si tú también hubieras vivido 900 años.
Para mí, Goblin es un MUST de los dramas coreanos. No solo porque fue enorme en su momento, sino porque sigue siendo una experiencia. De esas que no se explican solamente por la trama, sino por todo lo que construye alrededor: la música, la fotografía, las actuaciones, los personajes, las frases, los silencios, los abrigos imposibles y esa melancolía elegante que te abraza mientras te va arruinando emocionalmente con mucha educación. Entiendo, eso sí, que muchas personas lo ven hoy y no entienden por qué tanto hype. Y lo entiendo. Hay dramas que se ven distinto cuando los miras años después, fuera de su momento, fuera del ruido cultural y con otros ojos. Pero en 2016, Goblin fue una joya. Y para mí, sigue siéndolo. La música es única. No “bonita” solamente: única. De esas bandas sonoras que apenas suenan y ya sabes exactamente a qué drama pertenecen. Las actuaciones son épicas, especialmente la dinámica entre el Goblin y el Ángel de la Muerte, que es una de las mejores cosas que nos ha dado la televisión coreana. Ese bromance dramático, absurdo, elegante y profundamente roto debería tener monumento propio. Ahora, hablemos de lo incómodo: el romance principal puede ser cuestionable, sobre todo si se mira hoy. Y no voy a hacerme la loca porque tampoco estamos en 2016 con internet a media luz. Pero también creo que la historia después toma otro camino y hay un cambio importante en la relación, sin entrar en spoilers, donde esa diferencia inicial deja de sentirse igual. Aun así, es válido que a algunas personas les incomode y que no conecten con ese punto. Mi recomendación honesta: vean por lo menos hasta el episodio 4. Si después de eso no entraron en su atmósfera, en su humor, en su tristeza y en su forma de contar el destino como si fuera una desgracia bellamente iluminada, probablemente no sea para ustedes. Y está bien. No todos los clásicos conectan con todos. Pero para mí, Goblin sigue siendo un drama de culto. Un drama que repetiría. Una historia que se queda no solo por lo que pasa, sino por cómo se siente. Y eso, en el mundo de los kdramas, no es poca cosa.
muertes, angustia emocional y algunas escenas intensas.
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