⚠️ Atención: este artículo contiene spoilers del final de Reborn Rookie.

Mi mirada

Si algo confirmé viendo Reborn Rookie es que hay dramas no te pedirán que creas que todo debe ser 100% lógico.

Te pedirán que creas en sus personajes.

Y, en el caso de Reborn Rookie, sorprendentemente, eso le funcionó casi hasta el final.

Estos episodios iban a tener un hilo separado, pero la pausa obligada que hice en el blog por los acontecimientos en Venezuela terminó convirtiéndolos en una sola conversación. Sentí que simplemente no era el momento de hablar de dramas mientras mi atención estaba en otra parte. Ahora que pude retomarlo, preferí reunir los episodios 9 al 12 en una sola entrada antes de pasar a la reseña final y, viéndolo mejor, creo que hasta les favoreció: estos cuatro capítulos funcionan como un único gran cierre antes de mi reseñ final.

El episodio 9 fue, sin duda, el más pesado de toda la serie. No porque los protagonistas perdieran una batalla, sino porque el drama decidió lanzarles absolutamente todas las desgracias posibles en una sola hora. Perdieron poder, aliados, empresas, acciones, prestigio y hasta al propio Kang Yong Ho.

Si los primeros ocho capítulos repartían las victorias y las derrotas casi con equilibrio, aquí el drama decidió concentrar todo el sufrimiento en muy poco tiempo.

Por momentos sentí que no alcanzaba a indignarme por una injusticia cuando ya venía la siguiente.

El episodio 10 empezó a devolver el aire.

Algunas traiciones no eran reales, varias derrotas escondían una estrategia y el tablero volvió a moverse. Reborn Rookie recuperó esa sensación de complot inteligente que tanto había disfrutado desde los primeros episodios.

Y los dos últimos capítulos hicieron algo que agradecí muchísimo: cerraron casi todas las historias importantes.

Para mi, no fue un final perfecto. Le pedí varias veces al drama que dejara de abusar de mi buena voluntad con algunas decisiones de la fantasía.

Pero cuando terminó, me di cuenta de que ya no estaba evaluando si todo tenía sentido. Estaba feliz porque los personajes habían llegado a donde necesitaban llegar.

Al final, Reborn Rookie me convenció más con el corazón que con la lógica.

Hubo varias situaciones donde la fantasía volvió a pedirme un acto de fe bastante grande. Kang despertando después de meses en coma para salir prácticamente corriendo, Hwang Jun-hyeon resolviendo una pelea contra varios hombres apenas recupera su cuerpo o la desaparición milagrosa de la lesión que había acabado con su carrera son ejemplos donde el drama simplemente espera que levantemos una ceja... y sigamos viendo.

Y la verdad...

Lo hice.

Porque emocionalmente la historia ya me había comprado.

El final estuvo a la altura del viaje.

No porque todo fuera perfectamente lógico.

Sino porque consiguió cerrar el arco de los personajes que realmente importaban.

Y eso, para mí, era mucho más importante.

Desde aquí: Detalles y algunos spoilers

El episodio 9 decidió quitárselo todo

Hasta ahora Kang y el equipo de planificación siempre habían encontrado la forma de recuperar terreno.

Esta vez no.

El episodio 9 les quitó prácticamente todo.

Kang fue declarado muerto.

Su esposa terminó acusada.

Bang-geul perdió sus acciones para salvar a su madre.

Jae-kyung consiguió convertirse en presidenta de Choiseong.

La División de Hidrógeno terminó prácticamente entregada.

Jae-sung pareció traicionar al equipo.

Kang dio la impresión de haberse rendido.

Y Taeha siguió moviendo los hilos como si toda la empresa ya le perteneciera.

Entiendo perfectamente por qué el drama hizo esto.

Después de ocho episodios donde los buenos casi siempre encontraban una respuesta, era necesario demostrar que los villanos también podían ganar.

Mi único problema fue la distribución.

No sentí una caída progresiva.

Sentí que el drama abrió una caja llena de desgracias y decidió vaciarla completa en el mismo episodio.

Funcionó para generar angustia.

También me agotó un poco.

Jae-kyung finalmente consigue lo que llevaba años buscando

Después de toda una vida sintiendo que su padre siempre favorecía a su hermano, Jae-kyung finalmente consigue sentarse en la presidencia de Choiseong.

Y aquí el drama toma una decisión que me gustó.

Nunca intenta convencerme de que ella tenía razón.

Pero sí me ayuda a entender por qué llegó hasta aquí.

La niña que sintió que siempre hacía parte del trabajo mientras el reconocimiento terminaba en manos de Jae-sung creció creyendo que la única forma de recibir la aprobación de su padre era derrotando a su hermano.

Eso explica muchas cosas.

No las justifica.

Porque a estas alturas ya manipuló, incriminó, destruyó, intentó matar a su padre y estuvo dispuesta a sacrificar la empresa con tal de demostrar que era la mejor.

Terminó siendo, probablemente, el personaje más complejo de toda la serie.

Y también uno de los más tristes.

Jae-sung encontró algo que nunca había tenido

Uno de los cambios que más disfruté fue el de Jae-sung.

No porque de repente se convirtiera en un héroe.

Todavía carga demasiadas decisiones horribles para que yo simplemente olvide todo.

Pero por primera vez dejó de competir.

Durante toda la serie vivió intentando ganarle a su hermana.

En los últimos episodios empieza, por fin, a proteger a alguien.

Descubrir que nunca fue realmente importante para su esposa ni para Taeha termina siendo el golpe que necesitaba para entender quiénes eran realmente su familia.

Y me gustó mucho descubrir que la supuesta traición era simplemente otra estrategia.

Taeha terminó siendo el verdadero enemigo

Al principio parecía que esta era la historia de dos hermanos peleando por una empresa.

Terminó siendo mucho más grande.

Mientras Jae-kyung destruía Choiseong desde el resentimiento, Taeha aprovechaba cada grieta para intentar quedarse con los restos.

Eso hizo que el conflicto creciera bastante.

Los gemelos dejaron de ser el único problema.

Ahora había alguien observando desde afuera, esperando que la familia terminara de destruirse sola para entrar a recoger lo que quedara.

Y esa idea me pareció bastante buena.

Kang nunca dejó de ser padre

Lo que más esperaba desde los primeros episodios era la relación entre Kang y Bang-geul.

Y el drama nunca perdió de vista ese vínculo.

Incluso cuando ella cree que él la traicionó.

Incluso cuando todavía no sabe quién es realmente el hombre que tiene delante.

Kang sigue cuidándola.

La protege.

La carga cuando resulta herida.

La mira con la ternura de un padre mientras ella solo puede interpretar las acciones de un compañero de trabajo.

Esa relación siguió siendo el corazón emocional de la serie.

Mucho más que el romance.

El romance sí encontró su lugar

Y, curiosamente, cuando finalmente llegó el romance... me convenció.

Tenía miedo de que el drama intentara construir una relación entre Bang-geul y Kang mientras él seguía dentro del cuerpo de Hwang Jun-hyeon.

No podía ser, y por suerte no fue así.

La historia encontró una solución bastante elegante.

Mientras Kang permanecía en el cuerpo del joven, Hwang Jun-hyeon seguía en coma dentro del cuerpo del presidente.

Bang-geul visitaba constantemente a quien creía que era su padre.

Le hablaba.

Le contaba todo lo que estaba ocurriendo.

Le hablaba de Hwang Jun-hyeon.

Le confesaba sus preocupaciones.

Y Jun-hyeon, aunque seguía atrapado en ese cuerpo, podía escucharla.

Fue enamorándose de ella a través de esas conversaciones.

Me pareció una forma mucho más bonita de construir la relación que simplemente hacer que él despertara enamorado porque sí.

Cuando ambos recuperan finalmente sus cuerpos, el romance ya tiene una base emocional propia.

Y eso me gustó.

La fantasía volvió a pedirme demasiado

Si tengo que ponerle una crítica al final, va por aquí.

Hay cosas que simplemente tuve que aceptar porque sí.

Kang despierta después de meses en coma en su cuerpo de 70 años y, en cuestión de minutos, parece listo para salir manejando y enfrentarse a media organización criminal.

Jun-hyeon recupera su cuerpo y prácticamente sobrevive a varios hombres que intentan asesinarlo.

Y la lesión que terminó con su carrera desaparece sin demasiadas explicaciones.

Sí.

Entiendo por qué el drama necesitaba hacerlo.

Entiendo que era la forma más rápida de cerrar la historia.

Pero fueron momentos donde sentí que la fantasía me pedía un esfuerzo bastante grande.

Afortunadamente, ya estaba tan involucrada con los personajes que terminé aceptándolo.

No porque fuera lógico.

Porque quería seguir viendo cómo terminaban sus historias.

El giro que más disfruté

Mi momento favorito del final fue descubrir que quien, al finl, enfrentó a Jae-kyung ya no era Kang dentro del cuerpo de Jun-hyeon.

Era el verdadero Hwang Jun-hyeon.

Confieso que durante unos minutos pensé que Kang seguía ocupando ese cuerpo.

Después entendemos que los cuerpos ya habían recuperado a sus verdaderos dueños y que Kang solo le iba indicando qué decir mediante un auricular.

Ese pequeño giro me pareció muy entretenido. Sorprendentemente resuelto a la velocidad del rayo, pero entretenido.

Y permitió ver algo que casi habíamos olvidado:

Hwang Jun-hyeon y Kang eran personas completamente distintas.

Cuando Kang ocupaba ese cuerpo, imponía respeto, daba órdenes y dominaba cualquier conversación.

Cuando Jun-hyeon vuelve a ser él mismo, recupera su amabilidad, su educación y esa personalidad mucho más tranquila.

Fue un detalle pequeño.

Pero me gustó muchísimo.

La gran deuda quedó bastante saldada

Durante varios artículos repetí una misma idea.

Reborn Rookie seguía debiéndole justicia a Hwang Jun-hyeon.

Y creo que, dentro de todo, terminó pagándola.

Recuperó su cuerpo.

Recuperó a su abuela.

Encontró un nuevo camino dentro del fútbol como entrenador.

Encontró el amor.

Y dejó atrás una guerra empresarial que nunca le perteneció.

No es un final perfecto.

Pero sí uno digno.


Lo único que realmente no me convenció

El final de Jae-kyung.

Esperaba que enfrentara las consecuencias de todo lo que hizo.

No necesariamente que muriera.

Pero sí que reconociera su responsabilidad.

En cambio, termina completamente fuera de la realidad, internada y sin asumir realmente el daño que causó.

Fue un castigo. Pero no sentí que enfrentara aquello que la convirtió en el personaje más peligroso de la historia.

Fue, probablemente, el único cierre que me dejó con gusto a poco.

Finalmente ¿me gustó?

Sí.

Reborn Rookie nunca fue el drama más lógico que he visto.

Tampoco intentó serlo.

Fue una fantasía corporativa con mucho humor, conspiraciones, batallas empresariales, relaciones familiares rotas y un protagonista que necesitaba vivir la vida de otra persona para entender los errores de la suya.

Creo que cumplió casi todo lo que prometió.

Me hizo reír.

Me entretuvo.

Me tuvo esperando los nuevos episodios cada fin de semana.

Y consiguió algo que no siempre pasa en este tipo de historias: que el crecimiento de Kang Yong Ho importara más que el propio intercambio de cuerpos.

Al final, el verdadero viaje nunca fue cambiar de cuerpo.

Fue cambiar de persona.

Y creo que ese sí lo completó.

Ahora sí... toca la reseña final.