Advertencia: este hilo contiene spoilers moderados de los episodios 9 y 10 de Dream to You.
Estos dos episodios me dejaron una sensación bastante clara: Dream to You sigue teniendo personajes que me interesan y una historia que quiero terminar, pero cada vez estoy más convencida de que el drama se complica solo.
Porque cuando se concentra en Yi-jae recuperando su sueño, en la película, en las parejas y en estos adultos tratando de decidir qué quieren hacer con sus vidas, funciona.
Cuando siente que además necesita un ex, un nuevo sacrificio, una ruptura, inversionistas poniendo condiciones, un secreto familiar y tres problemas más por si acaso nos estábamos aburriendo… ahí empieza a perderme un poquito.
Y eso fue bastante episodios 9 y 10.
No estuvieron mal. De hecho, hubo momentos que disfruté y otros que por fin hicieron avanzar cosas que llevábamos esperando.
Pero también terminé preguntándome varias veces: ¿para qué abrimos este conflicto si lo íbamos a cerrar prácticamente enseguida?
Mucho makjang para tan poco recorrido
El gran secreto familiar que apareció en los episodios anteriores tuvo finalmente consecuencias.
Hubo escándalo, prensa, problemas para la película y personajes obligados a enfrentarse a una verdad bastante incómoda.
Pero después de verlo desarrollarse sigo pensando lo mismo: ¿Realmente necesitábamos ese giro?
Dream to You abrió la gaveta del makjang con parentescos ocultos, relaciones del pasado y secretos de nacimiento… para después resolver buena parte del conflicto bastante rápido.
Y entonces se siente menos como una pieza esencial de la historia y más como otro conflicto agregado porque aparentemente todavía necesitábamos más cosas pasando.
La serie ya tenía material suficiente.
Una mujer recuperando el sueño que abandonó.
Un hombre intentando reparar una relación que dejó incompleta.
Una actriz tratando de independizarse de una madre controladora.
Un actor luchando por una oportunidad real.
Una película intentando sobrevivir.
Una familia marcada por la violencia.
Tres relaciones en distintos momentos.
Había historia.
¿Hacía falta ponerle además una capa de culebrón familiar para mantenernos mirando?
Pero el desastre puede servir para algo
Si algo positivo puede salir de toda esta revelación, espero que sea un cambio en la madre de Ha-na.
Y ojo: no necesito una transformación de 180 grados.
No quiero que de repente pase de CEO controladora a madre abnegada preparando loncheras y pidiendo perdón cada cinco minutos. Esa no es la mujer que hemos conocido y tampoco sería creíble.
Ella tiene una personalidad fuerte, ambiciosa, controladora y profundamente acostumbrada a administrar la vida de los demás como si todo fuera una producción que puede manejar desde una oficina.
Eso no debería desaparecer.
Lo que sí me gustaría ver es que aprenda a ser un poquito más madre y un poquito menos CEO de su propia hija.
Que entienda que Ha-na puede quererla y, al mismo tiempo, necesitar distancia.
Que puede aconsejar sin decidir.
Que puede acompañar una carrera sin apropiarse de ella.
Que ceder no significa desaparecer.
La conversación entre ambas fue una de las cosas que más me funcionó precisamente porque Ha-na no necesitó odiarla para ponerle límites.
Puede reconocer que es su madre y seguir diciendo: déjame crecer.
Ese es un desarrollo que sí vale la pena.
Soo-bin, querido: hasta cuándo nos sacrificamos
Con Soo-bin estoy llegando a un punto de cariño y desesperación simultánea.
Entiendo que ama a Yi-jae. Entiendo que quiere verla dirigir. Entiendo que se siente responsable de muchas cosas que ocurrieron hace quince años. Entiendo que está dispuesto a hacer prácticamente cualquier cosa para que ella pueda cumplir el sueño que abandonó.
Hasta aqui, todo muy bonito.
Ahora, ¿podemos conversar antes de inmolarnos?
Porque otra vez aparece un problema y la primera respuesta de Soo-bin es decidir qué va a sacrificar para proteger a Yi-jae y a la película.
Solo.
Sin sentarse con ella.
Sin decir: tenemos este problema, estas son nuestras opciones, ¿qué hacemos?
Ya llevamos varios episodios con esta idea de que amar significa sufrir silenciosamente para que la otra persona pueda avanzar.
Y no.
A esta altura quiero menos sacrificio romántico y más sociedad.
Son pareja.
Son compañeros de trabajo.
Están haciendo una película juntos.
Conversen.
Decidan juntos.
Yi-jae no necesita que Soo-bin desaparezca del camino para que ella pueda brillar. De hecho, una de las mejores cosas que puede hacer él es confiar lo suficiente en ella como para plantearle los problemas y permitir que también participe en las decisiones difíciles.
Menos mártir.
Más reunión de producción, por favor.
Y por fin Yi-jae queda frente a su propio sueño
Ahora, esta parte sí me gustó.
Porque después de tantos episodios hablando de cuánto cree Soo-bin en ella, cuánto quiere ayudarla y cuánto está dispuesto a hacer para que sea directora, finalmente llega un momento en que Yi-jae tiene que sostener la película.
Ella.
No como el primer amor de un director premiado.
No como la mujer a quien alguien está intentando devolverle un sueño.
Como directora.
Y esto sí necesitaba verlo.
Porque desde los primeros episodios mi duda siempre fue la misma: ¿Soo-bin va a devolverle el sueño o Yi-jae va a recuperarlo?
No es exactamente lo mismo.
Él puede abrir una puerta.
Puede acompañarla.
Puede recordarle el talento que alguna vez tuvo.
Pero en algún momento ella tenía que caminar sola y demostrar que realmente sigue queriendo estar allí.
Ese avance me parece mucho más importante que cualquier ex apareciendo para provocar celos.
El ex: simpático, pero tampoco movió la Tierra
Y hablando del ex…
Funcionó para algunas escenas graciosas, y para conocer cierta destreza de In-yeop con las escopetas. Habilidoso el niño.
Me divirtió ver a Soo-bin celoso, menos seguro y enfrentándose por primera vez a la realidad de que Yi-jae tuvo una vida durante los quince años que estuvieron separados.
Porque claro, ella tuvo relaciones.
Normal.
Él aparentemente siguió castamente enamorado desde la adolescencia.
También normal… si vives dentro de un drama coreano.
Pero el gran problema es que nunca hubo una amenaza romántica real.
Yi-jae sabe perfectamente a quién ama. Soo-bin también. Nosotras también.
Así que ese posible tercero en discordia llegó, produjo algunos celos y prácticamente cumplió exactamente la función que sospechábamos desde el episodio anterior.
No arruinó nada.
Pero tampoco hacía mucha falta.
Ha-na y Yoo-geon: ya sabemos que se quieren
La segunda pareja me sigue gustando muchísimo y probablemente es la que más química me transmite.
Pero ya estamos llegando al límite del:
“Te quiero, tú me quieres, pero existe un contrato”.
Sí.
Lo entendimos.
Yoo-geon aceptó una oportunidad profesional bajo unas condiciones bastante cuestionables. Sabemos por qué lo hizo. También sabemos que se enamoró de Ha-na y que el contrato terminó convirtiéndose en una cadena.
Pero Ha-na también empieza a estar bastante dura con él. Entiendo su postura.
Él eligió firmar. Él tiene que asumir las consecuencias.
Ella no tiene por qué solucionarle el problema que él mismo aceptó.
Pero también creo que lo está llevando hacia una especie de desafío:
¿Hasta dónde vas a llegar?
¿Te vas a quedar protegido detrás del contrato o vas a tomar una decisión?
Porque a estas alturas los dos saben lo que sienten.
No necesito veinte episodios de contención emocional.
Quiero que Yoo-geon decida.
Que rompa el contrato, enfrente lo que corresponda o haga lo que tenga que hacer, pero que deje de quedarse en ese punto medio donde claramente quiere estar con ella y al mismo tiempo sigue viviendo según las condiciones que otra persona escribió.
Ha-na parece estar poniéndolo entre la espada y la pared.
Quizás precisamente porque necesita que esta vez él la elija por voluntad propia.
La tercera pareja perdió un poquito el encanto inicial
Con Sa-rang e In-wook me pasó algo distinto.
Al principio eran probablemente la pareja más fresca de las tres.
Dos adultos que se conocen, se atraen, tienen un encuentro casual, hablan directamente del tema y continúan con sus vidas sin convertir una noche juntos en una promesa matrimonial frente al río Han.
Me encantaba.
Pero la dinámica del reality empezó a complicar una historia que funcionaba precisamente porque era sencilla.
Ella lo empuja a seguir participando.
Otra mujer desarrolla sentimientos.
Él no quiere realmente estar allí.
Sa-rang se siente culpable.
Crónica de un muerte anunciada... y terminamos convirtiendo una relación que era directa y diferente en otro problema de sentimientos mal administrados.
Todavía me interesan.
Pero necesito que el drama recuerde qué hacía especial a esta pareja antes de intentar convertirla en algo mucho más convencional.
Y el padre continúa caminando libremente…
Aquí seguimos.
Diez episodios.
Diez.
Y este hombre continúa por ahí.
Ha maltratado a su hijo. Ha golpeado a su esposa. Ha amenazado. Ha manipulado. Ha irrumpido violentamente en propiedades. Ha destruido cosas. Ha utilizado su posición social.
Y por ahora, ¿qué hemos conseguido?
Comentarios de pasillo.
Algunas miradas.
Un poquito de escándalo.
Mira. No!
Yo necesito consecuencias.
Cárcel, caída pública, investigación, pérdida del cargo… a estas alturas acepto hasta la aparición reglamentaria del camión blanco.
Algo.
Y hay una cosa que me preocupa más: no tengo completamente claro qué ocurrió finalmente con la mujer que crió a Soo-bin.
¿Regresó a esa casa? ¿Se fue a otro lugar? ¿Dónde está exactamente?
Porque espero sinceramente que el drama no esté dejando ese hilo en silencio para después mostrarnos que ocurrió algo grave y recién allí hacer reaccionar a todo el mundo.
No quiero que las consecuencias lleguen después de otra tragedia.
Este hombre ya hizo suficiente para que alguien actúe.
No necesitamos que haga algo peor para concluir que es peligroso.
Quedan dos episodios
Y aquí estamos.
Episodios 11 y 12, y fin.
Dream to You me ha gustado por momentos mucho más de lo que esperaba y también me ha frustrado porque siento que tenía una historia sencilla y bonita entre manos, pero varias veces desconfiaron de ella y fueron agregando conflictos para mantener la tensión.
Ahora solo quiero que cierre bien.
Que terminen la película.
Que Yi-jae pueda mirar ese proyecto y saber que lo dirigió porque tenía talento, no porque Soo-bin se sacrificó para dejarle el camino libre.
Que Soo-bin aprenda que amar también significa conversar antes de decidir por los dos.
Que Ha-na consiga vivir fuera del control de su madre sin necesitar dejar de quererla.
Que Yoo-geon finalmente tome una decisión.
Que la tercera pareja recupere algo de aquella frescura inicial.
Y que el padre reciba consecuencias antes de que alguien tenga que pagar un precio todavía mayor.
Ah, y una petición final.
Separación de los protagonistas, salto de tres años y reencuentro mirando la nieve con nostalgia…
No.
Por favor.
Llevamos diez episodios viendo a estas personas reparar quince años de distancia.
Déjenlos terminar la película juntos y resolver sus problemas como adultos.
Nos vemos en la reseña final.

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